Uno de los modelos del cañón es el retroproyector, el cual, a diferencia del primero, se encuentra implantado tras la pantalla y proyecta la imagen hacia el espectador. Hay que diferenciar estos aparatos del clásico retroproyector de filminas, aunque el funcionamiento óptico sea análogo. Aquí estamos hablando de proyectores audiovisuales.
La diferencia entre el cañón proyector y el retroproyector es la lente. En el retroproyector la lente esta puesta de manera inversa, lo cual hace que la imagen se proyecte hacia el espectador. Estos retroproyectores son alquilados para grandes salones, por ejemplo para proyectar partidos de fútbol durante el mundial o en las olimpíadas. Salas que normalmente tienen televisores, en las que desde cada mesa uno puede ver lo que quiere, cuando llegan eventos muy masivos deben recurrir a video-walls (suma de televisores que proyectan una sola imagen entre todos). Pero la opción del retroproyector es más dinámica y práctica, puesto que no requiere de demasiado lugar y la pantalla puede estar colgando desde un ángulo que pueda ser visto por mayor cantidad de gente que si la pantalla estuviera sobre la pared.
Un aspecto para notar, además del uso del telón para la proyección, es que los retroproyectores no pueden proyectar en formato 16:9, el ideal para cine. Entonces, por más que tengan tecnología DLP, hay que tener en cuenta que por lo general proyectan en formato 4:3.